Diario de una semana: Martes
2007.10.07MARTES
A media mañana sentí la necesidad imperiosa de modificar el poema que escribí ayer. Me pareció tan obvio el cambio, tan fundamental. Cuando abrí el editor de texto modifiqué solo dos palabras y guardé los cambios. Me sentí satisfecho.
Ayer por la noche llegué tarde y no tuve fuerzas para escribir. Fui a lo de mi abuela Lidia que mañana se va a España a visitar a mi tía. “Es duro para una madre tener a los hijos lejos”, me dijo. Su otro hijo, mi tío Lito vive en Nueva Zelanda. ¡Qué lugar tan foráneo para nosotros!
Ahora debo visitar más seguido a mi abuelo, pasar más tiempo con él. Ayer lo miraba mientras dormitaba cerca de la mesa, luego de comer. Lo vi tan frágil, tan humano, no como ese personaje duro que una vez conocí. Comprendí que mi mayor miedo es el de envejecer solo.
Comentarios
La mayoria de las personas que tienen un proyecto de vida quieren llegar a viejos reodeados de gente y con algún patrimonio que los haga llegar hasta el último día sin la necesidad de pasar apuraciones o estar molestando a la familia aunque esta tenga el compromiso de ofrecerles ayuda... eso es lo que pensamos los jovenes. Sin embargo creo que los que llegan a viejos hicieron de su vida lo que quisieron y sobre todo lo dsifrutaron, por eso llegaron hasta ese momento y no perdieron tiempo en pensar en el futuro con tanta insistencia, es bueno ver a los viejos disfrutar de su vida ya que de todos es sabido que la felicidad de la vida no es el final ... es el camino. Un abrazo a todos.
Escrito por Rodrigo Ortega | 2007.10.10 19:30:03