Popularidad
2007.12.20
Un día prendí la computadora y mucha gente me habló por el chat. Si te tengo que ser sincero, me sorprendió. No estaba acostumbrado a tal exposición.
Al principio saboreé esta popularidad, me sentía falsamente importante.
Luego llegó un punto en que se tornó molesto. Inventé una excusa y me eché a dormir.
Al otro día supuse que iba a suceder lo mismo, pero nada de eso pasó.
La gente ya no me hablaba. Me sentí mal.
Comprendí que no existen los absolutos: un día estamos en la cima y al otro estamos en los valles de la vida.
Apagué mi computadora y me recosté en el sillón. La cabeza me daba vueltas.
Mi conclusión me satisfizo en aquel momento, aunque bien en el fondo sabía que me estaba engañando.