Colores
2007.11.27
Es curioso y difícil de entender como algunas de las cosas más lindas de la vida son tan volátiles y efímeras. Pasajeras y frágiles como aquellas mariposas coloradas, llenas de pintitas negras y naranjas que sólo viven por un día.
Las de flores lilas de miles de jacarandás alumbraron el camino hacia tu casa.
Llevabas una remera amarilla y tus ojos de avellana se sentían a gusto con ella.
La primavera recién florecía pero no podía evitar añorar aquellas hojas secas que habían cubierto de todos los tonos amarronados que conozco los angostos senderos del Parque Chacabuco; allí mismo donde este relato comenzó a tomar forma.
Fuimos a caminar por Puerto Madero, que en ese entonces estaba en su apogeo. Se predecía que los altos edificios grises que construían sin parar cubrirían con un velo oscuro y morado a una zona que ese día relucía de esplendor.
Cientos de flores blancas se mecían con la brisa.
Nos echamos en el verde césped, tan verde como la naturaleza misma, y recordamos mil y un momentos. Nos relatamos nuestras vidas.
La claridad del día jugaba con tu pelo castaño, descubriendo vetas rojizas como las que tienen los ciruelos e iluminaba tu inmaculada tez blanca, acusando lo que había sido un crudo invierno.
Yacimos allí por largas horas que transcurrieron en apenas segundos hasta que el sol se ocultó tras las nubes violetas, reminiscentes de alguna tormenta matutina.
Los rayos del sol se colaban entre pequeñas endijas dándole pinceladas naranjas y rosadas a una tarde celeste como la bandera.
Y así el día se fue muriendo y se hizo negra la noche. Los colores se disipaban y se confundían.
Donde antes había rojos ahora también vivían los marrones. El azul cada vez más se fundía con el violeta. El verde era ya imperceptible.
Pero por alguna extraña razón yo podía seguir viéndote en colores. Sin embargo, no eran los mismos que antes. El amarillo de tu remera se había ido, el azul de tu pantalón se camuflaba entre la noche oscura, tus sandalias negras estaban ya ajenas a mi vista.
No, los colores en los que te veía eran otros; unos en los que mis ojos nunca se habían posado, unos en los que mis pensamientos nunca habían reparado, unos que mis palabras nunca habían descrito.
Aquellos eran tus colores
los que te definían
y te mostraban tal cual eras:
dulce, inocente,
tan llena de energía.
Los colores de tu alma,
de tu corazón,
de tu vida
y de la mía.
Comentarios
Ayyyyyyyy se me cayóo toda la baba cuando lo ví! =)
yo no lo esperaba...., sadjksdkj esperaba las fotos! :P
tengo 5375643274304642 millones de cosas más para decirte pero me guardo todo para hoy a la tarde Bru!
un besoooooo
Escrito por Carulinda | 2007.11.27 10:36:16
Hola que tal, por casualidad descubrí la pagina, y felicito al universo por ello. El poder expresar con palabras el sentimiento que se aloja en el corazón no es muy facil me emociono hasta las lagrimas, gracias por compartirlo.
Escrito por juvenal | 2008.01.15 15:20:43