Diario de una semana: Sábado
2007.10.23SÁBADO
El sábado es el día más raro de la semana según mi punto de vista. Creo que es porque está abierto a que suceda cualquier cosa. Por empezar, no tengo que levantarme temprano para trabajar. En realidad podría hacer esto el día de la semana que yo quiera; es la ventaja que tengo por trabajar por mi cuenta, aunque no lo hago porque me gusta crear una rutina de trabajo. Luego, viene el tiempo libre y la pregunta esperable: ¿qué hago? Es que hay tantas opciones que nos abruman y a veces solo preferimos echarnos en el sillón y ver tele.
La tarde se presentó lluviosa, así que llamé a María y le propuse ir al cine. Quería ver una película que obviamente no estaba en cartelera. Siempre me pasa, no es nuevo. Me gustan películas que a la mayoría de la gente no.
Lo más curioso es que ahora ya no puedo recordar ni el título. Solo sé que era una película de personajes. No estoy seguro si este término lo inventé yo o si alguien entiende a lo que me refiero cuando lo digo. Son aquellas películas donde la acción es solo una excusa, una excusa para presentarnos a uno, dos o tres maravillosos personajes. A veces son tan bien caracterizados que llegamos a conocerlos muy profundamente, nos vemos reflejados y por casi dos horas son personas que viven, comen, sienten y mueren como cualquiera de nosotros.
Las considero tan interesantes que hasta me parecen documentales. Los buenos guionistas hacen que las actitudes de sus personajes se conviertan en clases de comportamiento humano. Haciendo memoria recuerdo dos que quedaron grabadas a fuego en mi mente: Lost in Translation (Perdidos en Tokyo), dirigida por la genial Sofia Coppola y Quand J'Etais Chanteur (El Cantante), con el interminable Gérard Depardieu.
Como no estaba la película que yo quería ver, me conformé con La Señal, con Darín en co-dirección, su primer trabajo como tal. Tengo que reconocerlo, me aferré mucho a ese detalle para justificar conmigo mismo mi decisión de ceder y por primera vez ver una película argentina en el cine. Al final, me di cuenta que no era tan mala. “Discreta”, debería decir si alguien le importase mi opinión. Hay un solo punto que rescaté y me guardé para mí mismo, ese punto es la señal que discuten en la película, en la escena del pool. Dicen que uno espera toda su vida un momento en donde todo cambia, ese momento es la señal. Pero al final, uno aprende que en realidad ninguna circunstancia cambió, el que modificó la forma de apreciar al mundo es uno mismo.
Salí del cine medio embotado, ya había parado de llover pero la humedad en el aire era insportable. Fuimos a comer y luego volvimos a casa. El sábado tan especial que había imaginado llegaba a su fin.
Comentarios
Me encantaron tus vivencias, espero leer mas.
Escrito por MIGUEL ANGEL | 2007.11.12 16:03:22
Me gusta como te expresas :D
Escrito por Fernanda | 2008.04.08 17:31:05